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Texto

N. 21 - 22 de mayo de 1992

L'OSSERVATORE ROMANO

REGINA CAELI fl El domingo 17 de mayo

La alegría de la Iglesia

Queridos hermanos y hermanas:

Ha llegado el momento de rezar la hermosa antífona del Regina caeli, que expresa de forma magnífica la alegría de la Madre del Señor por la resurrección de su Hijo y, con ella y en ella, la alegría de la Iglesia y de todos nosotros.

Hoy, de modo especial, la Iglesia se alegra con María al ver elevados al honor de los altares al beato Josemaría Escrivá de Balaguer y a la beata Josefina Bakhita.

La Iglesia se alegra por ambos, por el hecho de que se han encontrado hoy para esta beatificación en la plaza de San Pedro. Es un encuentro muy significativo para nosotros y para todo el mundo.

Este hermano nuestro y esta hermana nuestra en Cristo alimentaron constantemente su vida espiritual con una fervorosa y auténtica devoción a la Madre de Dios.

También en los últimos momentos de su vida terrena monseñor Escrívá dirigió una intensa mirada al cuadro de la Virgen de Guadalupe, que tenía en su habitación, para encomendarse a su intercesión maternal y pedirle que lo acompañara hacía el encuentro con Dios. De la misma forma, las últimas palabras de sor Bakhita fueron una invocación estática a la Virgen: «iLa Virgen! ¡La Virgen!», exclamó, mientras la sonrisa le iluminaba el rostro. Por eso, su encuentro hoy para esta beatificación en la plaza de San Pedro es tan significativo para la Iglesia.

También nosotros, a la luz de su ejemplo, estamos invitados a mamar e invocar a María, sobre todo en este mes consagrado a ella, en especial.rezando el santo rosario. En esta oración la Virgen guía nuestra meditación hacía los principales misterios de la Redención. Así, pues, la fe de María ha de ser también la nuestra; y su alegría debe ser igualmente la nuestra.

Y como ella es «causa nostrae laetitíae», esforcémonos por ser también nosotros la alegría de María, a fin de alcanzar, con ella, la Reina del cíelo, la patria bienaventurada.

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