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Artículos de la prensa internacional en los años que rodean a la beatificación de Josemaría Escrivá por Juan Pablo II Enlaces |
AA.VV., 19-29.5.92 (suplementos semanales)
Texto
con todos vosotros, queridos sacerdotes y laicos, que, en gran número, habéis peregrinado a Roma para participar en esa sentida manifestación de fe v de comunión eclesial. Aiite todo, inc complace presentar mi deferente saludo a las dignúimas Autoridades v Personalidades de numerosos Países de América Latina y de España, qué han querido participar en tan solemne acto. La figura de un Beato representa una nueva llamada a la santidad, la cual no es privilegio ni va dirigida solamente a unos pocos sino que debe ser la meta común de todos los cristianos. En efecto, en el bautismo, por el cual venimos a ser hijos de Dios, se recibe la gracia, esa semilla de santidad que va creciendo y madurando con la ayuda de los otros sacramentos y las prácticas de piedad, y que ha de manifestarse en los frutos y testimonio de vida que el Espíritu promueve en los que le aman. Así se puede alcanzar aquella plenitud de la que habla el apóstol Pablo: «ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación» (1 Tes 4, 3). Esta llamada a la santidad ha sido propuesta y repetida tantas veces por el Beato Josemaría. Aquí estáis presentes muchas personas que, en más de una ocasión, habéis oído de sus propios labios esta misma exhortación paulina; otros, la habéis recibido por medio de sus escritos o por testigos 'directos. Ahora bien, cada uno, inmerso en las actividades concretas de su vida y profesión, puede, contar con la ayuda del Espíritu Santo para recorrer ese camino hacia la perfección cristiana. Así nos lo recuerda el mismo Beato en una de sus Conversaciones: «los cristianos, trabajando en medio del mundo, han de reconciliar todas las cosas con Dios, colocando a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas» (n. 59). 3. A este respecto, el Concilio Vaticano II exhorta a los cristianos a cumplir, según la propia vocación personal, «sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico» (Gaudium et spes, 43). Cuando se falta a esa obligación, deja de cumplirse la voluntad de Dios, que espera de cada uno la propia cooperación en la obra de la creación; pero además, se ofende a1 prójimo, con el cual nos une el imperativo insoslayable de la solidaridad. Por ello, el Concilio señala que «el divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos, debe ser considerado uno de los más graves errores de nuestra época» (Ibidem). Los cristianos están llamados, particularmente en nuestros. días, a colaborar en una nueva Evangelización que impregne los hogares, los ambientes profesionales, los centros de cultura y trabajo, los medios de comunicación, la vida pública y privada, de aquellos valores evangélicos que son fuente de paz, de hermandad, de entendimiento y concordia entre todos los hombres. Dicho compromiso apostólico se lleva a cabo no sólo con la predicación del mensaje cristiano, sino también con el testimonio de vida a nivel personal, familiar y social. A1 mismo tiempo, es necesario que toda acción evangelizadora esté coordinada e integrada en los planes pastorales de las propias comunidades diocesanas que, a su vez, se ven enriquecidas por ia variedad de carismas con que los Santos y Beatos han hecho fecunda la misión evangelizadora de la Iglesia universal a través de su historia milenaria. 4. J'adresse maintenant aux pèlerins de langue française un très cordial salut. Uotre participation à la béatification du fondateur de l'Opus Dei, sera pour vous, je le souhaite, l'oc casion d'un nouveau départ, afin de répondre pleinement à votre vocation de baptisés: vivez la volonté de Dieu chaque jour, dans toutes vos tâches d'hommes et de femmes de ce temps; avancez sur la voie de la sainteté, c'est-à-dire laissez-vous saisir par la présence du Christ Sauveur, lui qui appelle ses disciples à demeurer en son amour (cf. Jn 15, 9); prenez part activement à la vie et à la mission de l'Église, en communion avec les Pasteurs des diocèses et avec tous vos frères et soeurs, afin de porter témoignage de la Bonne Nouvelle du salut dans un monde qui a besoin de lumière et de raisons d'espérer, pour bâtir une société plus solidaire et plus digne de l'homme. Que l'exemple et les enseignements du bienheureux Josemaría Escrívá vous éclairent! Que son in tercession vous soutienne! De tout coeur, au nom du Seigneur, je vous benis. 5. To those of you who are from English-speaking countries I extend a warm greeting. This visit to Rome, where the Founder of Opus Dei chose to spend a large part of his life, must strengthen even further your faith and your commitment to the life and mission of the Church. Rome is the place of the witness of the Princes of the Apostles, Peter and Paul. It is the place from which the Successor of Saint Peter calls the entire Church to respond to the urgent need for a «new evangelizatíon» at the approach of the Third Christian Millennium. In many documents and on many occasions I have exhorted the laity to take a decisive part in bringing the word of God to the millions and millions of men and women who as yet do not know Christ the Redeemer of humanity (cf. Christifídeles laici, 35 Redemptoris missio, 71). Sustained by the holy zeal which you have learned from the newly Blessed Founder, may you be fully committed to the cause of evangelization through your faithful witness to the Church's faith and doctrine in the vast world of human affairs and through your generous participation in the Church's mission. As a leaven in society, bring your talents to bear on public and private life at every level, proclaiming in word and deed the truth about man's transcendent destiny. Following the teaching of your Founder, respond generously to the universal call to the fullness of the Christian life and the perfection of charity, thus laying the foundation for a more human way of life and a more just and equitable earthly society (cf. Lumen gentium, 40). May God abundantly fortify you for this task. Conocer el Opus Dei |