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Artículos de la prensa internacional en los años que rodean a la beatificación de Josemaría Escrivá por Juan Pablo II Enlaces |
Navarra Hoy (Pamplona, España), 10.5.92 (entrevista de Miguel Angel Agea)
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Pamplona, España NAVARRA HOY, DOMINGO 10 DE MAYO DE 1992 "Escrivá fue precursor del Vaticano II" Alvaro del Portillo destaca la capacidad de oración y mortificación del fundador del Opus Dei El fundador del Opus Dei, el aragonés Josemaría Escrivá de Balaguer, a quien el Papa Juan Pablo II beatificará el próximo domingo 17 de mayo próximo, "fue un precursor" del Concilio Vaticano II, con la llamada universal a la santidad que difundió desde su institución, afamó su sucesor, el obispo Alvaro del Portillo, prelado del Opus Dei. MIGUEL ANGEL AGER, Roma E1 prelado del Opus Dei, Alvaro del Portillo, afirmó que Josemaría Escrivá de Balaguer fue un precursor del Concilio Vaticano II, al evocar la figura y la obra del fundador de la Obra, persona que vivió desde Roma este hecho, aunque no actuó como experto. Para el prelado Del Portillo, Escrivá "fue un señalado precursor del Concilio y del núcleo central de su Magisterio, la llamada universal a la santidad, que Don Josemaría predicaba desde 1928". "Como es lógico, se . alegró grandemente y fue muy grande su agradecimiento a Dios al verla proclamada solemnemente en los documentos conciliares". Acerca de la evolución personal del fundador del Opus, Del Portillo indicó ' que "las características que más me impresionaron fueron: su altísima oración contemplativa, su gran espíritu de penitencia y su dinamismo apostólico". Subrayó este orden, porque, "no obstante ser un gran hombre de acción, primero vienen, en su enseñanza y en su tarea fundacional, la oración y la mortificación". "Puedo añadir su perseverancia o tozudez aragonesa, como la llamaba él mismo, en broma. Recibió 'con profundo espíritu sobrenatural las maledicencias y calumnias contra su persona y contra el Opus Dei. Pensó siempre que, si Dios las permitía, supondrían para la Obra un bien, como así ha sido. Le dolieron esos hechos por lo que contenían de ofensa a Dios y de daño a la Iglesia, pero a él no le quitaban la paz". "Su reacción, y la que nos enseñó a sus hijos, fue siempre ésta: callar, rezar, trabajar, sonreír, perdonar. Decía, y es la realidad, que en el Opus Dei no nos sentimos enemigos de nadie: el Opus Dei no es antinada ni antinadie". MUERTE DE ESCRIVA Los últimos años de la vida de Escrivá de Balaguer los evoca así su discípulo de primera hora y sucesor. "Escrivá nos decía algo que nos hacía sufrir mucho, afirmaba que estaba ya de sobra aquí abajo, que desde el cielo nos ayudaría más". "Murió el 26 de junio de 1975, a mediodía. Esa mañana fue, como todas sus jornadas, de intensa oración: la meditación a primera hora, la Santa Misa. Luego partimos hacía Castelgandolfo, para estar con un numeroso grupo de hijas suyas de diversos países. En el camino fuimos rezando el Rosario. Después, a los veinte minutos de conversación con sus hijas sobré. el alma sacerdotal, es decir, sobre el sacerdocio común a todos los bautizados, se sintió mal. Volvimos entonces a Roma. Venía callado, muy sereno, recogido en oración. Al entrar en su lugar habitual de trabajo, que era entonces mi despacho, se desplomó. Se 1e prestó ayuda médica y le administré los sacramentos de la Penitencia y' de la Unción de enfermos". "Cuando se nos hizo evidente que había fallecido, entre lágrimas le besamos las manos y la frente. Su rostro irradiaba una gran paz, que nos consolaba a cuantos le mirábamos en medio de nuestra pena. Murió como lo había deseado y pedido a Dios: sin darnos la lata. Y murió como vivió: orando y trabajando a la vez, santificando su trabajo convertido en oración y medio de apostolado". CANCIONES DE AMOR HUMANO Acerca de los gustos y aficiones del sacerdote aragonés, Del Portillo subrayó que fue "un buen lector de los clásicos castellanos del Siglo de Oro: Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Cervantes, Quevedo... Retenía de memoria numerosos pasajes de sus obras". "Tenía grandes condiciones para el dibujo y un marcado sentido estético (en su juventud pensó estudiar arquitectura). Dirigió muy de cerca la realización de proyectos arquitectónicos, así como de obras de pintura y escultura, en su mayoría de arte sacro. Conozco artistas que sacaron buen partido de sus inspiraciones y sugerencias". Además, "tenía muy buen oído y, como a San Juan de la Cruz, le gustaba mucho las canciones populares que hablan del amor humano, jara aplicarlas al amor divino". Sobre sus obras escritas, dejó libros inéditos, que ya han sido publicados: "Amigos de Dios", "Vía Crucis", "Surco" y "Forja". Conocer el Opus Dei |